HIGIENE DE LOS ÓRGANOS REPRODUCTIVOS

Higiene sexual


La higiene es indispensable para todo el cuerpo. Hablar de higiene no solo supone hablar de agua y jabón, sino que va más allá; también significa hablar de hábitos saludables.
La higiene diaria es necesaria para todo el cuerpo, pero muy especialmente para los órganos sexuales, más aún en la pubertad, en que los órganos sexuales empiezan a funcionar y a producir nuevas sustancias, semen en los hombres, y en las mujeres la menstruación y fluidos vaginales.
En las mujeres
La aparición de la menstruación en las niñas es uno de los aspectos más importantes de la pubertad y consiste en la salida, por la vagina, de un flujo sanguíneo por tres o más días cada mes. Otro fluido que sale por la vagina es el “flujo”, una sustancia parecida a un moco o clara de huevo, generalmente sale días antes de la menstruación o durante los días de ovulación.
Para evitar el mal olor o infecciones causadas por la acumulación de estas sustancias, es conveniente bañarse diariamente, limpiar bien los genitales cada vez que se acude al baño y cambiarse la toalla higiénica si se está menstruando, por lo menos tres veces durante el día.
Debido a que el orificio del ano (por donde salen las heces) y el de la vagina están muy cerca, es necesario que, después de defecar, se limpie muy bien estirando el papel de adelante hacia atrás y no al revés, para evitar que restos del excremento lleguen a la vagina y provoquen alguna infección. También se debe lavar y secar bien toda la zona genital, en especial la de los pliegues que forman los labios menores y labios mayores, dado que la humedad y el calor favorecen el desarrollo de infecciones por hongos.
En caso de que el flujo vaginal sea amarillento y oloroso, produzca comezón y ardor, se debe consultar al ginecólogo para que recomiende el tratamiento adecuado.
En los hombres
El pene es un órgano que cumple con dos funciones: una, transportar la orina fuera del cuerpo y otra, permitir el paso del semen, que es la sustancia fluida que transporta los espermatozoides fuera de los órganos sexuales.
Los niños, cuando nacen, tienen la cabeza del pene cubierta por una membrana llamada prepucio. Algunos padres, mediante una sencilla operación llamada circuncisión, hacen que se elimine dicha membrana, pero otros la conservan toda su vida.
Entre la cabeza del pene y el prepucio, o en la terminación de la cabeza del pene en un varón circuncidado, se forma una capa con los restos de grasa, sudor, orina, semen o células de la piel descamadas. Para evitar que esta sustancia ocasione alguna infección, es necesario lavar bien esta zona todos los días con agua y jabón, retirando con cuidado el prepucio en caso de no estar circuncidados.
También es necesario lavar y secar bien debajo del pene y los testículos, ya que ahí se forman importantes pliegues en la piel que pueden favorecer el desarrollo de hongos por la acumulación de sudor y calor.
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